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Que es la contabilidad mental y como afecta nuestra economía?

Con la entrega del último premio nobel de economía, Richard H. Thaler, se conocieron algunos conceptos de la economía y de como influye la misma de manera psicológica sobre los individuos. De hecho, Thaler gano su premio por la creación de un profundo esquema de análisis que describe cómo organizamos y tomamos decisiones económicas.

Lo que ha descubierto este buen señor, todos lo conocemos de una forma estrecha, aunque nunca se nos ocurrió pensarlo de una manera lógica. Thaler descubrió que las decisiones económicas son tomadas a menudo con un foco “estrecho”, esto es, simplificando el análisis de todas las variables y sin considerar todas las alternativas y consecuencias. En todos estos casos aplica la teoría de la “contabilidad mental”, que describe cómo organizamos y tomamos decisiones creando cuentas diferentes en la mente que nos engañan y, si no tenemos cuidado, podrían llevarnos a la bancarrota.

Este esquema de contabilidad mental nos habla de una irracionalidad manifiesta en la toma de nuestras decisiones financieras (sera por eso que no me alcanza nunca el dinero para llegar a fin de mes?). Lo cierto es que solemos ordenar el presupuesto familiar separándolo en distintas categorías, como por ejemplo, comida, alquiler o vacaciones. Usualmente tomamos una decisión financiera calculando el efecto sobre cada una de ellas y no sobre el ingreso general.

La trampa de la Contabilidad Mental

Ejemplos de estas irracionalidades al tomar una decisión financiera sobran en nuestras vidas. Usted va pedir un crédito al consumo y calcula cuánto será la cuota que tendrá que pagar al mes. No mira la tasa de interés que le están cobrando, no te das el tiempo de reflexionar y simplificas su análisis para cubrir una necesidad inmediata. Te haces la pregunta ¿puedo pagar la cuota?, si la respuesta es positiva, entonces el tema está resuelto.

Otro ejemplo: digamos que cobró el aguinaldo, pago todo lo que tenia que pagar y le quedó un remanente de ahorro. Entra a internet y ve que hay una rebaja de “hasta 50%” en la venta de un celular. Lo compra, y al final no se fija si para este producto en particular la rebaja era menor que el 50%, o si el precio original era muy elevado y finalmente el valor rebajado apenas lo deja al precio promedio de mercado.

En todos estos casos tomas una decisión financiera irracional motivado por una necesidad inmediata. No mides consecuencias, ni te pones a hacer el trabajo fino de averiguar la letra chica de esto. Si a la mente le cierra el tema, el impulso es más rápido que el cerebro y el que termina sufriendo siempre es el bolsillo.

 

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