En esta nota vamos a tratar el tema de “Impuesto a las ganancias”, si es justo o no, porque se considera que esta desactualizado y de que forma perjudica al trabajador.
Pagar impuestos no es considerada una actividad placentera. El impuesto a las ganancias o como muchos lo llaman “impuesto al trabajo”, es uno de los más injustos, y desactualizados de la Argentina.
¿Por qué es injusto?
La palabra “ganancias” está relacionada con obtener una utilidad, un excedente. Muchas personas pagan este impuesto antes de saber si van a poder llegar a fin de mes: “primero pagan el impuesto, luego viven”.
Una persona con un salario bruto de $10.000 mensual, puede abonar en concepto de impuesto a las ganancias $5000 anuales. Un inversor que obtiene una renta mensual por $10.000 en la mayoría de los casos no paga ningún tipo de impuesto. Entre los impuestos directos e indirectos, los que menos ganan pagan proporcionalmente más impuestos que los que más tienen.
¿Por qué está desactualizado?
En la actualidad, un trabajador con un salario bruto aproximadamente de $7000 mensual, se encuentra alcanzado por el impuesto.
Según mis cálculos, aplicando la inflación de los últimos años, el piso por el cual un asalariado debería estar alcanzado se encuentra por encima de los $15.000 (aplicando la lógica del impuesto actual), además de actualizarse las deducciones permitidas, personales y las alícuotas del impuesto moviendo o eliminando escalas. Es decir que un trabajador que hoy gana $15.000 debería tributar lo que hoy paga un asalariado con un sueldo de $7000.
Además de actualizar el nivel de salario por el cual una persona tributa ganancias, existen otras injusticias producto de los desajustes en el tiempo, algunos ejemplos:
Un casado con 5 hijos puede pagar más impuesto que un soltero sin hijos, teniendo ambos el mismo salario.
Resulta prácticamente imposible considerar como deducción a nuestros padres, abuelos, cónyuge, hijos, hermanos.
A pesar de ajustarse el impuesto en un 20% en los últimos años, algunas deducciones no se ajustan desde hace más de 10 años, generando una carga impositiva muy fuerte en salarios medios y altos.
A pesar de lo que muchos piensan y repiten, el mínimo no imponible se viene ajustando por encima del aumento de salario, cada vez que aumentan los sueldos pagamos menos de ganancias. ¡No leyó mal!, lo explico brevemente:
El impuesto a las ganancias tiene aplicación anual “si se aumenta el mínimo no imponible en agosto, deberá ajustarse el impuesto de forma retroactiva a enero”.
En cambio, los aumentos de sueldo se producen desde el momento en que se aplican. Los gremios vienen negociando aumentos pagaderos en dos momentos del año.
Por ejemplo aumentan un 10% en junio y un 10% agosto (al ser el aumento acumulativo, representa un 21%).
Al aplicarse el aumento desde junio, representa un aumento final en el año del 10,8%: “si me aumentan desde junio, los primeros 6 meses no recibieron aumento”.
Primera mala noticia, ya no tenemos un aumento del 21% del salario en el año.
Conclusión:
Los sueldos aumentan en un 10.8% y el impuesto a las ganancias se viene ajustando en un 20% anual.
Un trabajador con un ingreso mensual de $10.000 paga actualmente de impuesto a las ganancias $4828.36 anual.
Aplicando un ajuste de salario del 21% anual (10.8% real) y un aumento del mínimo no imponible en un 20%, el impuesto a pagar será de $4078.38.
Al aumentar el mínimo no imponible por encima del aumento de salario, representa en este ejemplo un incremento del salario de bolsillo en un 12,04% en lugar del 10,08%, producto de la combinación “gano más y pago menos impuesto”.
Esto demuestra que el gran problema del impuesto es su aplicación y criterio “quiénes deben estar alcanzados y quiénes no”; y no se soluciona simplemente aumentando el mínimo no imponible. Analicemos ahora otros factores que generan que muchas personas paguen un valor elevado de impuesto.
